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La Universidad de Santiago de Chile participó en la Jornada de Sexualidad del Centro de Detención Preventiva Santiago Sur con microscopios, experimentos y actividades de mediación del conocimiento, y donó la colección de la Revista Cambalache a la biblioteca del liceo intrapenitenciario.
La Universidad de Santiago de Chile (Usach) llegó al Centro de Detención Preventiva Santiago Sur (ex Penitenciaría) en una visita inédita para participar en la Jornada de Sexualidad organizada para la población interna. Con la experiencia “Vive la Ciencia Usach”, la institución llevó microscopios, experimentos de química casera y dinámicas de mediación del conocimiento a un espacio donde el acceso a la cultura y a las ciencias enfrenta barreras profundas.
La actividad se realizó en la cancha techada del penal y reunió a stands externos y otros atendidos por personas privadas de libertad, con foco en la prevención de enfermedades de transmisión sexual y en prácticas saludables para evitar contagios. La Usach participó a través de la Dirección de Vinculación con el Medio de la Facultad de Química y Biología, la Escuela de Enfermería y la Revista Cambalache.
“Que la academia, a través de alianzas como la establecida con la Usach, se involucre en estos desafíos, significa hacerse cargo de las brechas sociales que afectan a esta población, entregando información rigurosa y actualizada en distintas áreas del conocimiento científico”. Así lo planteó Héctor Araneda, docente y coordinador de Convivencia Educativa del Liceo de Adultos Intrapenitenciario Herbert Vargas Wallis, quien describió el recinto como un espacio privado culturalmente, donde el encierro agrava el acceso al conocimiento.
Para el docente, estas instancias son también un gesto de reconocimiento, pues dignifican a los estudiantes “al reconocerlos como sujetos de derecho, capaces de aprender y decidir con fundamento, fortaleciendo el vínculo entre la educación en contexto de encierro y el mundo académico externo”.
Desde la Facultad de Química y Biología, Ángel Olguín, profesional de la Dirección de Vinculación con el Medio, entiende la divulgación como parte constitutiva del quehacer científico. “Creo que para nosotros comunicar la ciencia es uno de los fines de hacer ciencia. No puedes hacer ciencia si no la comunicas”, sostuvo.
En el caso de las comunidades penitenciarias, explicó Olguín, la experiencia busca mostrar que existe otra forma de plantearse frente al mundo. “Quienes participaron llegaron atentos y receptivos, y la curiosidad se mantiene porque no por estar en la situación en la que ellos se encuentran van a perder esta curiosidad y van a dejar de hacerse preguntas, independiente la edad que tengan”.
Un ejemplo de ello es el fluido no newtoniano, que al presionarlo con fuerza se comporta como un sólido y, sin fuerza, como un líquido, lo que algunas personas asociaron con la arena movediza o con el fango del fondo de los lagos. “Entonces pudieron extrapolar este conocimiento a algo que ellos conocían y traerlo a su cotidianidad o a su memoria personal”, destacó Olguín.
Ciencia y lectura para la población interna
“Creemos en la democratización del conocimiento y la importancia del acceso a la educación de todas las personas”, resumió Anita Gallardo Pinto, jefa de la Unidad de Vinculación con el Mundo Público, Social y Productivo del Departamento de Vinculación Estratégica de la Usach. Bajo esa convicción es que la Universidad promueve la co-construcción del conocimiento en sus vínculos con el entorno, permitiendo identificar necesidades específicas del territorio. En este sentido, para Gallardo, “la educación de personas adultas y la inclusión son temáticas que deben ser consideradas de manera transversal”.
La jornada, según Araneda, respondió a vacíos de información que el liceo había detectado en torno a la salud, el autocuidado y el bienestar emocional, muchas veces atravesados por desinformación o tabúes. El resultado fue “un espacio seguro donde los estudiantes pudieron despejar dudas, acceder a información confiable y sentirse acompañados”.
Como parte de la visita, la Revista Cambalache donó todos sus ejemplares a la biblioteca del Liceo Herbert Vargas Wallis, comunidad educativa encargada de la formación de la población interna desde 1° Básico hasta 4° Medio. La donación fue recibida por el equipo directivo y docente, y la colección quedará disponible en la biblioteca pública Jorge Peña Hen, dependiente del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.